La fibromialgia está relacionada con el estrés infantil y las emociones negativas no procesadas.

La fibromialgia le dificultaba a Vera, de 46 años, sacar las piernas de la cama por la mañana. Mientras se movía hacia el baño y comenzaba a trabajar, las punzadas de dolor se movieron a sus manos, cabeza y cuello. Le trajo lágrimas a los ojos. Se enojó al pensar que Kurt ni siquiera había pensado en organizar las cosas en la casa para facilitarle la vida. Vera recordó las discusiones sobre acompañarla a las citas con el médico y se enojó aún más. Pero ella nunca le dijo nada. Volvió su atención al grupo de apoyo al que se uniría más tarde ese día, aunque no tuvo éxito en aliviar su malestar físico.

A Vera le resultó más fácil concentrarse en el dolor de la fibromialgia que en sus aterradoras emociones.

Mientras desayunaba, los recuerdos del historial familiar de su familia inundaron la visión de Vera. Ella revivió la tensión que solía sentir al volver a casa de la escuela preguntándose si sus padres lucharían en voz alta o se darían la espalda. Su madre llevaría su frustración hacia Vera, la mayor y más tranquila de sus hijos. Sus músculos se tensaron al recordar el miedo a la incertidumbre y no podía hablar sobre sus preocupaciones. Era lo mismo ahora. No podía hablar sobre la ansiedad de no poder cuidarse sola. Vera no tenía palabras para la ira de su padre por no hacer feliz a su madre, y para Kurt por ser igualmente insensible e indiferente. Lo que tenía era dolor corporal que iba desde un dolor incómodo hasta un dolor insoportable para el que no se había encontrado una causa orgánica específica. La fibromialgia fue el diagnóstico. Llegó con fatiga, disminuyendo las acciones y restringiendo tu vida. Esto hizo que Vera dependiera de los medicamentos para el dolor y un esposo que la decepcionó, repitiendo el ciclo de su infancia.

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Llenar su ira hizo que la fibromialgia de Vera fuera más aguda y angustiante.

Las dificultades de Vera para hablar sobre su enojo y estrés cuando era niña y ahora como adulta hacen que sea más probable que su experiencia de dolor cuando la fibromialgia empeora sea más intensa y debilitante. El European Journal of Pain 2010  informó un estudio que compara a las mujeres con fibromialgia que expresaron frente a las que reprimieron su ira. Cuanto mayor es la inhibición de la ira, mayor es la experiencia del dolor en mujeres con fibromialgia. Aquellos que se enojaron y lo expresaron en la situación en que fueron despertados tuvieron la menor cantidad de dolor.

Ninguna cantidad de pensamiento positivo alivia su dolor insoportable de fibromialgia

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